jueves, 14 de diciembre de 2006

Anexos Cutáneos

Los anexos cutáneos -pelos, uñas, glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas y olor de la piel- poseen cada uno sus propias características y funciones:
Pelos: son estructuras constituidas por células queratinizadas, firmemente unidas entre sí. Crecen en las invaginaciones dérmicas, que se implantan profundamente en la dermis. Estas unidades -que reciben el nombre de folículos- constituyen junto a las glándulas sebáceas la unidad pilo-sebácea, que es propia de los mamíferos. El pelo cumple una función protectora y sensorial.
Uñas: constituyen formaciones epidérmicas córneas, situadas en la cara dorsal de la tercera falange de los dedos. Su crecimiento es de 0,10 mm diarios, velocidad que se incrementa con la temperatura ambiental.
Glándulas Sudoríparas: producen secreción ácida (PH 5,7), que a modo de defensa limita el crecimiento bacteriano en la piel. Existen dos tipos: las ecrinas y las apocrinas. Las primeras son las más numerosas, se estimulan con el calor y se distribuyen por toda la superficie corporal (entre 2 y 5 millones). Su función es la de regular el equilibrio térmico del organismo. Las apocrinas son sensibles a los estados emocionales y cambios hormonales, se ubican selectivamente en axilas, mamas y zona anoperineogenital, y tienen una función odorípara mínima (atrayente sexual).
Glándulas Sebáceas: son formaciones arracimadas, ubicadas junto al folículo piloso en el cual desembocan y vierten su secreción -el sebo, constituido por la acumulación de lípidos y restos celulares-. La función de este compuesto es lubricar la piel, formando con la secreción sudorípara una excelente emulsión. También tiene efecto en la absorción y pérdida de agua, y al mantener un pH ácido, actúa como antifúngico y antibacteriano. Estas glándulas están especialmente desarrolladas y ubicadas en el cuero cabelludo, cara (nariz, frente, mentón), línea media del pecho y espalda, conducto auditivo externo y área anoperineogenital. Estas regiones reciben el nombre de seborreicas, y son reguladas por los cambios hormonales y nerviosos.
Olor de la piel: producido por los ácidos libres de la secreción sebácea y la descomposición bacteriana del sudor. Es distinto en los diversos individuos y de intensidad variable.